ALMACENAN INFORMACIÓN DE CARROS DESDE HACE 8 AÑOS

El anuncio que hizo esta semana la Aduana de México, en el sentido de que grabará y almacenará la información de vehículos que cruzan la frontera, no debe caer de sorpresa ni a paseños ni a juarenses. Estados Unidos lo ha hecho desde hace cuando menos ocho años.

Un reporte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), titulado Estrategia Fronteriza del Norte, publicado en junio del 2012, indica que desde el 2009, los lectores de matrículas de CBP han registrado “casi el 100 por ciento del tráfico fronterizo terrestre” que cruza por sus puertos de entrada.

Y de acuerdo con Juan Carlos Villa, administrador del Programa de Economía, Comercio y Logística del Instituto de Transporte de Texas, ya en junio del 2008 los cruces internacionales de los puertos de Las Américas y Pharr, de forma piloto, usaban al menos una de seis tecnologías para monitoreo del tráfico en las fronteras: Identificación Automática de Vehículos (AVI) de frecuencia láser, de radiofrecuencia y de frecuencia de infrarrojos.

También usan Reconocimiento Automático de Placas Vehiculares (ALPR), comparación de vehículos, Ubicación Automática del Vehículo (AVL), GPS, ubicación del teléfono móvil y detectores inductivos de bucle.

¿Para qué sirven?

Los AVI pueden enviar y/o recibir información. Comúnmente son utilizados en las garitas de los puertos de entrada.

Los sistemas ALPR son soluciones integradas de cámaras y bases de datos que toman fotografías de las matrículas de vehículos, procesan las imágenes junto con los números de placas y luego las comparan con bases de datos conocidas de vehículos robados o matrículas de automotores.

Los AVL pueden rastrear la ubicación del vehículo y la velocidad sobre el área predeterminada con muy buena precisión. No es necesario instalar equipo fijo en la carretera.

El mismo documento asegura que “las tecnologías de exploración y detección aumentan significativamente la capacidad de acelerar el flujo legítimo de personas y carga a través de la frontera, ayudando a identificar y segmentar el tráfico en un riesgo cada vez menor”.

Mediante el empleo de estas tecnologías, asegura el informe, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) es capaz de evaluar más rápidamente los riesgos asociados a las personas y las mercancías que buscan entrar al país.

El mencionado reporte destaca que desde febrero de 2009, el Gobierno de los Estados Unidos ha invertido más de 400 millones de dólares para reconstruir y mejorar la tecnología de más de 30 puertos de entrada en la frontera Norte a través de la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009.

Todo empezó en década de 1990

Thomas M. Manson es un instructor de la aplicación de la ley y propietario de Police Technical LLC, una empresa que se dedica al Análisis e Inteligencia (AAI), Aplicaciones Aplicadas (AAP), Investigaciones de Teléfonos Celulares (CPI), Liderazgo y Tecnología (LAT) e Investigaciones de (Software de) Código Abierto (OSI).

Él explica que la implementación de toda esta tecnología de reconocimiento en las fronteras estadounidenses se dio “en respuesta a la rápida afluencia de inmigrantes ilegales…” a inicios de la década de los 90. Debido a esto se contrataron miles de nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza y se reorientaron las operaciones a estrategias de disuasión en la propia frontera y lejos de las operaciones interiores.

Se establecieron nuevas iniciativas, incluyendo programas de alta visibilidad como las operaciones “Hold the Line” en El Paso, en 1993, “Gatekeeper” en San Diego, en 1994 y “Rio Grande” en Brownsville, Texas en 1997, todos ellos destinados a intensificar la actividad de vigilancia en la frontera.

“El Sistema Integrado de Información de Vigilancia (ISIS) vio la instalación de cámaras operadas remotamente vinculadas a la tecnología de satélite de posicionamiento global (GPS) y sistemas de información geográfica (SIG). Los despliegues de sensores también aumentaron a 10 mil unidades”, relató el especialista.

“La iluminación móvil estática también se desplegó en áreas remotas, en medio de las protestas del Sierra Club y la Sociedad Audubon que temían los efectos de las nuevas luces en la fauna regional en peligro de extinción, como el tímido ocelote americano que sólo se cría en total oscuridad”, agregó.

El empuje hacia la seguridad y la tecnología cobró urgencia a partir del 11 de septiembre del 2001. “Después de los ataques terroristas en la ciudad de Nueva York, Washington, D.C. y Shanksville, Pennsylvania, la misión prioritaria de la Patrulla Fronteriza estadounidense se convirtió instantáneamente en la seguridad interna y la interdicción terrorista”, explicó.