CASI 7 MIL MUERTOS EN LA ERA DE JAVIER CORRAL…VIOLENCIA GALOPANTE

La violencia desatada por grupos del crimen organizado, que son solapados desde todas las esferas del Gobierno, ha dejado hasta el 31 de agosto 6 mil 475 homicidios dolosos en todo el estado de Chihuahua, de acuerdo con cifras dadas a conocer a Norte Digital por la Fiscalía General de Justicia del Estado.

Cada año del actual quinquenio Juárez ha seguido a la cabeza de la estadística estatal, con entre el 60 y el 70 por ciento de los homicidios, aproximadamente.

Por ejemplo, en lo que va de 2019, de mil 756 crímenes perpetrados en toda la entidad (mil 581 hombres y 175 mujeres) mil 017 se suscitaron en calles de esta frontera; es decir, un 57.9 por ciento

El mes de agosto cerró con un total de 128 homicidios en Ciudad Juárez, según la Fiscalía Zona Norte.

Aunque la cifra de agosto marca una tendencia a la baja, si se le compara con los meses previos -un ángulo que muy probablemente enfocarán las autoridades que siempre buscan la manera de decir que la situación va “mejorando”- viendo la “película completa” se observa que en comparación a los primeros ocho meses del año pasado, hay un incremento del 11 por ciento.

Esto es, que de enero a agosto de 2018 se registraron 898 asesinatos, lo cual significa 119 menos que el año que corre

En lo que se refiere al 2019, en esta frontera en enero fueron privadas de la vida 108 personas, en febrero 96, en marzo 116, abril 149, mayo 151, junio 130, en julio 139 y en agosto 128, para sumar los ya referidos mil 017 crímenes.

Los hechos de sangre han incluido víctimas inocentes como una niña de cinco años que perdió la vida afuera de un kínder por una bala perdida, o las tres pequeñas que la semana pasada murieron acribilladas por un ataque en Riberas del Bravo, en el que los agresores hicieron gala de su fuerza utilizando armas de grueso calibre sin que nadie les hiciera frente o al menos pudiera detenerlos.

En el fondo, simulación

Así son las cosas en Juárez. Las bandas del crimen organizado matan en cualquier lugar, domicilios particulares, plazas comerciales, exterior de escuelas, concurridos cruceros , y en la mayoría de los casos, nadie es detenido.

¿Cómo es posible que en casos donde el actual Gobierno tiene un claro interés político sí haya detenciones y hasta sentencias, gracias a que simplemente siguieron la huella del dinero, y en lo concerniente al crimen organizado, que mantiene el terror en la población, no puedan hacer lo mismo?

Con todo y el incremento en los números, cada semana las autoridades de los tres ordenes de Gobierno -municipal, estatal y federal- informan sobre decomisos de droga y armas y detenciones de personas dedicadas al narcomenudeo pero nunca aprehenden a los dueños del negocio. Pura pipitilla, como se dice coloquialmente.

Desde la Fiscalía se filtran datos precisos a la prensa sobre quiénes dirigen el mercado de la droga en esta frontera, señalando nombres, territorios y estructuras delictivas.

Sin embargo, ninguna corporación o instancia de Gobierno informa sobre acciones dirigidas a neutralizar las finanzas de esos grupos criminales o el desmantelamiento de sus laboratorios y bodegas donde procesan y almacenan los estupefacientes. Mucho menos que detengan a quienes dirigen el “negocio”.

Si ya saben quiénes son y dónde están ¿por qué no atacan sus estructuras financieras y sus negocios de lavado de dinero?

Parece que todo mundo en Juárez se da cuenta cuando un “empresario” tiene negocios de ese tipo, excepto las autoridades que tienen la encomienda de investigarlos, detenerlos y procesarlos

En un mundo donde reina la impunidad, el dinero sucio crece y la narcoeconomía se multiplica como el moho en la humedad. 

La simulación llega a vislumbrarse cuando, por ejemplo, se informa -porque es inevitable ocultarlo- que jefes policiacos o sus subordinados trabajaban para uno u otro grupo criminal.

El hecho de que no cese la violencia es el indicador irrefutable de que la estrategia de seguridad hace agua en el propio Gobierno, porque si hay muertos por venganza o disputa territorial está claro que sigue habiendo droga en las calles y estructuras dedicadas a distribuirla.

Y si los cargamentos salen de la Sierra y llegan hasta esta frontera ¿cómo es que las corporaciones no se percatan? Ni modo que digan que la mueven por barco.

Los funcionarios públicos -desde el gobernador hasta el alcalde, pasando por el fiscal y el secretario de seguridad pública y quien sea que corresponda en las autoridades federales- parecen estar más preocupados por cómo presentar las cifras para decir que hay una disminución y que la situación está siendo controlada. Mientras tanto, las organizaciones criminales siguen masacrando personas, subiendo videos a redes sociales donde presumen su armamento y colocando mantas desde Madera hasta Juárez, mostrando que realmente no hay autoridad que los quiera contener.

 

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