EJECUTADO JUNTO A NIÑAS NO ERA FAMILIAR…

Las tres hermanitas que perdieron la vida durante un convivió en Riberas del Bravo los primeros minutos de ayer domingo, recibieron balazos en la cabeza de rifles de asalto, confirmó la Fiscalía General del Estado.

El fiscal Jorge Nava dio a conocer que el hombre que perdió la vida en la masacre de Riberas del Bravo no era familiar de las niñas ejecutadas, en un inicio se manejó que era su tío.

Mencionó que de acuerdo con las entrevistas que la autoridad realizó a las personas que estaban en el lugar, no hay parentesco entre las víctimas y que solo era un amigo de la familia.

De acuerdo a datos preliminaries de la investigación, Lindsay Sánchez Gordillo, de 14 años, y sus hermanas, Sherlyn y Arleth, de 13 y 4 años de edad, murieron casi instantáneamente al recibir los impactos de AK 47 y 2.23 en la región cefálica. La segunda de ellas tenía además un disparo en el pecho.

Los primeros respondientes en ese evento fueron policías municipales quienes encontraron en el sitio sin vida a una de las niñas y a Rafael Gordillo González, de 25 años de edad.

Las otras dos menores fueron llevadas en autos particulares a hospitales pero murieron en el trayecto.

Hasta el momento no hay una hipótesis firme de los motivos que pudieran tener al menos cinco hombres que participaron en la agresión contra la familia reunida en torno a un festejo.

Los hechos se presentaron en una pequeña granja de Riberas del Bravo que se ubica en calle Puente Yáñez y Niagara a los primeros minutos del domingo 25 de agosto.

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