FINGE DOLOR POR LA MUERTE DE SU ESPOSA, ÉL LA MATO

Chihuahua.- Josué Isaías O. quien de acuerdo a investigaciones ministeriales asesinó a su esposa e intentó hacer pasar el crimen como suicidio, en la colonia Villas del Real, fingió dolor y hasta cargó el féretro de su víctima pensando que el homicidio jamás sería descubierto.

Cinco días después del asesinato, el hombre en su cuenta de Facebook, posteó una imagen en la que se lee: “El día que te fuiste al cielo fue el más triste de mi vida. Dios a ti te puso alas y a mi me arrancó el corazón.

Los familiares asumen que todo era parte de su mentira. 

“Este despreciable sujeto nos quiso hacer creer, creando una cortina de humo en mi familia, con la finalidad de confundirnos y tratar de salir bien librado de su crimen, ya que con el mínimo cargo de conciencia se presentó ante el cuerpo sin vida de mi hermana y participó en todos los servicios funerarios, externando un dolor que nunca sintió”, escribió la hermana de la víctima en un mensaje publicado en redes y dirigido al victimario en el que le cuestiona: ¿ por qué nos la quitaste?

El homicidio ocurrió el pasado 19 de agosto. Josué Isaías estranguló a su mujer, y tras haberle quitado la vida le echo ácido muriático en la boca, para después afirmar que ella se había suicidado.

Pero Irene Ortega, era una mujer que a pesar de padecer fibromialgia siembre daba ejemplo de entereza y optimismo, por lo que a los para los familiares resultaba inverosímil que ella hubiese decidido quitarse la vida.

“La muerte de mi hermana Irene me arrojo a un torbellino de dolor y cuestionamientos del porque optar por quitarse la vida siendo una persona feliz y con sueños cumplidos, me invadían interrogantes alrededor del supuesto suicidio, pero de todo ese caos surgió algo sorprendente”, describe su hermana.

Esas dudas llevaron a la familia a exigir a las autoridades que el caso se revisara a fondo y se hicieran las periciales necesarias para esclarecer la causa de muerte.

Desconociendo que los análisis se llevaban a cabo, Josué Isaías manifestaba su pesar en los funerales, y hasta pidió cargar el féretro donde descansaba el cuerpo de la mujer que había asesinado, según testimonios de vecinos.

Después del sepelio los estudios forenses sacaron a la luz la verdad: el ácido muriático le había provocado quemaduras en la lengua, más no en su garganta, con lo cual pudieron darse cuenta que ella jamás lo había ingerido.

“Me resulta complejo plasmar en pocas líneas el coraje y el dolor al darme cuenta de tan cruel verdad, la justicia la dejo en manos de Dios, guardar rencor no me hace fuerte; me hace amargada. Perdonar no me hace débil; me hace libre”, escribió la hermana de Irene.

Los vecinos de Irene también lamentan su muerte y condenan el actuar del hombre que hoy enfrenta proceso penal por el delito de feminicidio agravado.

“Me resultaba imposible de creer que ella hubiera tomado el camino fácil. Quienes la conocimos sabíamos que no era capaz de hacerlo. Ella amaba a su hija, a su nieta, a su familia. Hoy sé que por fin ella ya estas descansando sabiendo que se hizo justicia”, expresó una amiga de la víctima.

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