TRUMP PONE A PRUEBA SU IMAGEN AL HACER PRESENCIA EN LOUISIANA, EN ESPERA DE LAS VOTACIONES PARA GOBERNADOR

Desde el principio, los republicanos han visto al gobernador John Bel Edwards vulnerable en su campaña para un segundo término.  Él es un demócrata conservador en un Estado y región en donde su partido es usualmente descalificado en las competencias estatales.

Encima de todo esto, los republicanos han orquestado una robusta oposición que se ha centrado en la fuerza del presidente Trump, quien ha visitado Louisiana en dos ocasiones en las dos últimas semanas para movilizar a sus simpatizantes.

Ya se verá qué tan bien puede funcionar eso  después de la segunda vuelta entre Edwards y Eddie Rispone, el empresario de Baton Rouge quien se aprovechó de la popularidad de Trump y depende mayormente de eso para ganar.

La competencia que se ha cerrado a un estrecho margen de las primarais estatales del mes pasado, depende básicamente del apoyo de Trump a los republicanos y si Edwards, quien es relativamente popular, puede superar los esfuerzos del presidente de mostrarlo como un liberal vinculado a los demócratas nacionales.

El jueves, Trump viajó a Bossier City, La., cerca de Shreverport en el norte del Estado para renovar su ataque contra Edwards y urgió a los presentes a “enviarle un mensaje a los corruptos demócratas de Washington votando por Rispone”.

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