MAS DE DOS AÑOS DE PRISION A UN JOVEN QUE DIFUNCIO UN VIDEO PARA DENUNCIAR LAS INMOVILIZACIONES FORZOSAS EN UN CENTRO DE MENORES E ESPAÑA

El Juzgado de lo Penal número Dos de Almería (España) ha condenado a dos años y medio de prisión a un joven que difundió en 2015 un video en el que se apreciaba cómo un interno del centro de menores Tierras de Oria era sometido a sistemas de sujeción mecánica, para que quedase inmovilizado en una cama. 

El tribunal encargado del caso considera que el joven es «autor criminalmente responsable de un delito de revelación de secretos«, por facilitar las imágenes a los medios de comunicación, incurriendo según la sentencia en «la vulneración de la intimidad del menor» que aparece en la grabación.

En este sentido, el fallo judicial indica que un extrabajador del centro «reconoció haber procedido el día 7 de julio de 2011 a filmar al menor sin su consentimiento mientras estaba siendo sometido a mecanismo de contención», y que la posterior difusión del video hizo que el interno se sintiera «muy perjudicado«.

Al difusor de las imágenes también se le ha impuesto una multa de 22 meses, a razón de 11 euros al día. El exempleado del centro que hizo la grabación ha sido condenado por su parte a 24 meses de cárcel. Entre los dos deberán indemnizar al interno filmado con la suma de 4.500 euros, abonada de forma conjunta y solidaria.

«Lo que hicieron en el centro estuvo bien»

La magistrada del caso recoge en su sentencia unas declaraciones recientes del entonces interno, en las que admite que «lo que hicieron en el centro estuvo bien», ya que en aquel momento «estaba muy nervioso, era muy joven y hacía muchas tonterías».

La defensa indicó durante el juicio que con las imágenes se pretendía denunciar al centro en el que el acusado «había estado interno y donde fue torturado» porque «otras denuncias similares habían sido siempre archivadas».

De hecho, la Fiscalía de Menores de Almería, que abrió una investigación a raíz de la amplia difusión mediática que alcanzó el video, terminó archivándola hace dos años, al no apreciar infracción por parte del centro ni de ninguno de sus trabajadores. 

En el verano de 2019, en este mismo centro, Iliass Tahiri, un interno de 18 años de origen magrebí, murió asfixiado por los guardias de seguridad tras ser atado e inmovilizado boca abajo durante 13 minutos sin ningún tipo de supervisión médica. 

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