EL PASO EN ALERTA POR NUEVA OLA DE MIGRANTES

Funcionarios de la Ciudad de El Paso informaron que están en constante comunicación con las agencias federales de control de inmigración para prepararse ante ‘un posible aumento en la llegada de migrantes’.

“La Ciudad de El Paso y la Oficina de Manejo de Emergencias se están coordinando con organizaciones locales sin fines de lucro, grupos comunitarios y agencias federales de inmigración para prepararse para un posible aumento de migrantes”, declaró la Ciudad.

También expresó que estaban en contacto con grupos comunitarios y sin fines de lucro locales que tradicionalmente han brindado ayuda a los migrantes.

La Oficina de Manejo de Emergencias de El Paso dijo que planeaba ayudar con “transporte, vivienda temporal y apoyo de seguridad” según sea necesario.

“La preparación proactiva se ha activado en respuesta a posibles cambios en la política de inmigración a nivel federal”, se lee en el comunicado.

Se agregó que ‘una afluencia de migrantes podría resultar un desafío humanitario más complejo que los aumentos pasados debido a la pandemia de coronavirus’.

El Paso apenas y se recupera del impacto que ha tenido el Covid-19 en la región, con hasta la fecha, poco más de mil 600 muertes y arriba de los 100 mil casos acumulados de coronavirus.

Estos preparativos surgen luego de la toma de posesión del presidente Joe Biden, debido a las iniciativas en política de inmigración planificadas para iniciar su administración.

Piden trato digno 

Bajo la incertidumbre de que se repita una crisis migratoria similar a la del 2019, líderes religiosos en El Paso piden a la nueva administración bajo el mando de Biden que se trate a los solicitantes de asilo –originarios principalmente de Centroamérica– como refugiados y se les permita un proceso seguro, digno y transparente.

The Root Causes Initiative, una red de 340 organizaciones religiosas, indígenas y de base y líderes religiosos de América Central, México y Estados Unidos, dijo que “el éxodo de más de 7 mil refugiados de Honduras es la primera prueba de la promesa del presidente Biden de romper con las políticas inhumanas de Trump que castigaban a los migrantes y desestabilizaban a Centroamérica”.

“Llamamos a la nueva administración a brindar asistencia humanitaria a los refugiados”, señaló Dylan Corbett, director ejecutivo del Hope Border Institute en El Paso.

Los inmigrantes que cruzaron la frontera hacia Guatemala hace apenas unos días son una pequeña fracción de los 4.6 millones de personas en Honduras cuyas vidas se vieron trastornadas por dos huracanes consecutivos de categoría 4 y 5, agravados por el cambio climático.

Al 21 de diciembre, la ONU informó que 292 mil personas vivían en refugios formales e informales en Honduras. Los huracanes destruyeron al menos 800 mil acres de cultivos y arrasaron 130 puentes y 900 carreteras.

No pierda su tiempo: CBP

Desde la primera semana de enero, cuando la noticia corría a voces sobre la formación de caravanas en Honduras, Mark Morgan, el entonces comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) bajo la anterior administración, envió un mensaje mediante un comunicado publicado en la página oficial de la agencia.

“Dado que circulan rumores de que se está formando otro movimiento de caravanas de migrantes en Honduras, me gustaría enviar un mensaje claro y firme a quienes estén considerando unirse: No pierda su tiempo y dinero, y no ponga en riesgo su seguridad y salud”, dijo Morgan.

Viaje mortal

Más allá de qué partido esté en el poder federal, CBP alerta que el viaje es mortal, tanto que aun en medio de una pandemia, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (USBP) recuperó más de 250 cuerpos a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México el año fiscal pasado.

“Tuvimos dos muertes la semana pasada, cuando los traficantes abandonaron a decenas de migrantes en una tormenta invernal que dejó dos pies de nieve cerca de Big Bend, Texas”, comentó Morgan.

Honduras enfrenta una de sus mayores catástrofes en un momento en que la violencia y la corrupción se han apoderado del país, alcanzando los niveles más altos de la sociedad.

“Decirles a las personas que han perdido sus hogares y posesiones que regresen a casa es hacerse el sordo. Enfrentar a las personas que huyen de la violencia, la extorsión y la corrupción con más violencia es inhumano”, dijo Brenda Peralta, de JPIC Familia Franciscana Guatemala.

La administración Biden debe seguir los principios morales y el sentido común al brindar asistencia estadounidense a gran escala directamente a organizaciones cívicas y ONGs para ayudar a las familias en Honduras a reconstruir sus hogares y comunidades.

Incluso antes de que asumiera Biden, su equipo de política exterior debió enviar un mensaje claro a Guatemala y México de que Estados Unidos no apoya ni tolera el uso de la fuerza contra los refugiados, concluye.

Biden: señal de esperanza

En su primer día de trabajo, el presidente Biden firmó 17 órdenes ejecutivas que llevan a Estados Unidos a una nueva era de esperanza, incluidas dos órdenes que tienen un gran impacto en la comunidad latina.

Fiel a su promesa a los grupos de derechos humanos, votantes y comunidades fronterizas, Biden firmó dos órdenes ejecutivas que ponen fin a la emergencia nacional en la frontera y detienen toda nueva construcción del muro fronterizo, y otra que restablece las protecciones para los beneficiarios de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) al mismo tiempo que revierte las políticas de inmigración para que las familias no se separen y la aplicación se concentre en amenazas mayores.

Sólo en Texas, más de 167 mil personas se han beneficiado de DACA desde 2012, de acuerdo con datos de los demócratas de Texas.

Biden también presentó un proyecto de ley de inmigración al Congreso que podría proporcionar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, incluidos 1.7 millones de texanos, un camino de ocho años hacia la ciudadanía.

El proyecto de ley también brinda a los beneficiarios de DACA y del Estatus de Protección Temporal (TPS) la oportunidad de obtener la ciudadanía a través de este proceso.

Hasta la mañana del jueves, se informó que el Departamento de Seguridad Nacional pausó la mayoría de las deportaciones durante 100 días. 

 

 

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