PRESTIGIOSA INSTTUCIÓN CIENTÍFICA ADVIERTE QUE BRASIL SUFRE EL «MAYOR COLAPSO SANITARIO Y HOSPITALARIO DE LA HISTORIA»

La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) comunicó este miércoles que Brasil atraviesa el «mayor colapso sanitario y hospitalario de la de historia» por causa del coronavirus. La prestigiosa institución científica explicó que 24 de los 26 estados y el Distrito Federal tienen una tasa de ocupación igual o superior a un 80 % en las camas de la Unidades de Terapia Intensiva (UTIs) en el sistema público de salud. De entre ellos, 15 estados tiene una tasas de ocupación de un 90 %. 

El estado de Rio Grande do Sul, que batió récord de muertes en 24 horas con 502 fallecidos, es el que peor se encuentra, al registrar una tasa de ocupación de un 100 %. 

Brasil alcanzó el martes un nuevo récord de muertes con 2.841 fallecidos en 24 horas y totalizó así 282.400 decesos. Los contagiados ya superan los 11,6 millones. 

Los investigadores de Fiocruz piden que se adopten «rigurosas acciones de prevención y control, con mayor rigor de las restricciones de actividades esenciales, para evitar el número de muertos y disminuir las tasas de ocupación hospitalaria». 

Entre las medidas que recomienda están el uso de mascarilla, la vacunación, la prohibición de eventos, el cierre de playas y bares o la suspensión de las actividad presenciales de todos los niveles de educación. 

Pésima gestión  

En un rueda de prensa, el nuevo ministro de Salud, Marcelo Queiroga, que asumirá el cargo oficialmente el jueves, advirtió que el número de fallecidos en el país disminuirá gracias al distanciamiento social.  

«Solo conseguiremos reducir las muertes con dos puntos principales. Primero, con políticas de distanciamiento social que permitan disminuir la circulación del virus. Segundo, con una mejora de la capacidad asistencial de nuestros servicios hospitalarios», dijo.

Queiroga volvió a reiterar que el Ministerio de Salud ejecuta la política del Gobierno, contrario a las medidas adoptadas por los gobernadores para garantizar el distanciamiento social, entre ellas el confinamiento. 

Esta semana, presionado por su caótica gestión en la lucha contra el covid-19, Bolsonaro cambió a su ministro de Salud, Eduardo Pazuello, el tercero en dirigir la cartera desde el comienzo de la pandemia. Queiroga, el cuarto ministro al cargo de Salud, tendrá como misión impulsar la hasta ahora lenta campaña de vacunación, así como el enorme desafío de cambiar la erosionada imagen del Gobierno. 

Una encuesta realizada por el Instituto Datafolha, recogida por el diario Folha de Sao Paulo, muestra que un 54 % de los brasileños piensan que ha sido pésima la gestión de Bolsonaro en la crisis por la pandemia, y supera así al 48 % del sondeo de enero. Además, un 43 % opina que es el presidente es el principal culpable de la situación que atraviesa el país.

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