SECTOR AUTOMATRIZ ESPERA RECUPERE UN 11% EN LA VENTA DE AUTOS NUEVOS

«Quiero comprar un auto”. Una frase que muchos repetimos incansablemente a lo largo de muchos años. Pero decir esto y hacerlo efectivo tiene una diferencia muy grande. Lo principal que muchos pensarán, es que con los billetes cualquiera puede hacerlo, eso es real hasta cierto punto.

Además de tener el dinero, o el acceso al crédito disponible, necesitamos contar con un contexto económico nacional que nos impulse a llevar adelante la tan deseada compra. Y por último, es fundamental contar con toda la información necesaria; ya sea de las condiciones de compra, el estado y antecedentes del vehículo, hasta las obligaciones a cumplir una vez finalizada la compra, como ser un buen seguro de auto que proteja el bien adquirido.

En relación a uno de los aspectos fundamentales, que es el contexto, la economía de mi país y de la región; debemos decir que no sólo se trata de una cuestión de condiciones beneficiosas de mercado, que por supuesto son importantes, sino también se trata de una cuestión de confianza. Clave a la hora de tomar cualquier decisión. Confianza en que la transacción acarreará un beneficio, en que podré afrontar las obligaciones, que lo disfrutaré y que podré usarlo.

Al inicio del año anterior, todos estos puntos tuvieron un golpe rotundo. Los efectos de la pandemia por el Covid 19 fueron devastadores, en abril del 2020 y según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (INEGI) en los resultados de operaciones interanuales, es decir frente a los resultados de abril de 2019, las ventas cayeron por encima del 60%.

Muchas personas, no sólo tenían preocupaciones por la salud, sino que la confianza en la economía se derrumbaba y lo que es peor: Comprar un auto ni pensar, si poco se podría utilizar.

El año finalmente terminó con una caída importante y dolorosa para cualquier sector, especialmente uno siempre poderoso como lo es el automotriz. Dicha caída se estima en menos del 30%, esto es alrededor del 28%. Por supuesto que son datos terribles, pero no podemos comparar con las estimaciones de caída en 1995 que rondaron arriba del 60% o la crisis económica del año 2009.

Especialmente si analizamos las tendencias del presente 2021, donde aún las crisis globales del Covid 19 no están resueltas, pero ya muestran algunos indicadores con señales de mejoría de cara al futuro. No será rápido en todos los ámbitos, pero que se calcule una recuperación del 11% en el sector, es sumamente positivo.

Durante el pasado año, fueron vitales las distintas estrategias que afrontó la comercialización de vehículos para tratar de no caer y sostenerse. Un rol fundamental tuvo la transformación digital. Pero no en un sentido interno de las empresas, sino de cara a los clientes. La pregunta de cómo acercar el producto. Las ofertas, los precios, la interacción con los posibles compradores. El lograr que el potencial cliente se sienta a gusto no sólo con el producto sino con la vía de interacción con el vendedor, juega un papel preponderante en esta época digital.

El desafío continuará en los próximos años, y esperamos que los clientes se profesionalicen -por decirlo de algún modo- cada vez más en su nuevo rol de compradores potencialmente digitales. Más informados, más claros en lo que deben hacer, más seguros de los requisitos y de las alternativas. Alternativas en cuanto al producto que desean adquirir, pero también mucho más informados en cuanto a las opciones que disponen para comprar y de todo el mundo que hay detrás de un automóvil. Sea un modelo nuevo o uno de segunda mano. La documentación que deben recibir y las distintas opciones de los seguros de auto disponibles y que se ajusten al bolsillo y las necesidades de protección.

Las marcas, las concesionarias, deberán capitalizar este nuevo escenario y salir a satisfacer la nueva demanda.

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