CHINA EXPRESA SU «GRAVE PREOCUPACIÓN» POR EL AUKUS Y AFIRMA QUE EL PACTO «SOCAVA LOS ESFUERZOS INTERNACIONALES DE NO PROLIFERACIÓN NUCLEAR»

China una vez más «expresó su grave preocupación» por el pacto AUKUS, la nueva alianza entre EE.UU., el Reino Unido y Australia, que armará al país oceánico con submarinos nucleares. Durante una conferencia de prensa el 22 de septiembre, Zhao Lijian, el portavoz de la Cancillería del gigante asiático, dijo que el nuevo plan internacional «socava los esfuerzos internacionales de no proliferación nuclear», además de «intensificar deliberadamente la tensión regional, provocar una carrera armamentística y amenazar la paz y la estabilidad regionales». 

Según el vocero chino, la cooperación entre los tres países confirma que «persiguen un doble rasero y utilizan la cooperación nuclear como una herramienta de juego geopolítico». Zhao Lijian señaló que AUKUS también da motivos para cuestionar el fiel cumplimiento de las obligaciones de Canberra en cuando a la no proliferación en el marco del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) como Estado no poseedor de ese tipo de armamento.

Pekín teme que, a raíz de la cooperación trilateral en la región del Indo-Pacífico, «es probable que EE.UU. y el Reino Unido exporten a Australia uranio altamente enriquecido a una pureza del 90% o más, lo cual es material nuclear apto para armas». Según el portavoz, esto plantea «graves riesgos de proliferación nuclear y seguridad nuclear», ya que, el mecanismo actual de salvaguardia, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), no puede verificar si el país oceánico utilizará el uranio en los reactores de potencia de los submarinos nucleares para fabricar armas nucleares.

En este contexto, Zhao Lijian llamó a Washington, Londres y Canberra a «renunciar a la obsoleta mentalidad de suma cero de la Guerra Fría y a la estrecha perspectiva geopolítica […], y a cumplir fielmente las obligaciones internacionales de no proliferación nuclear«.

  • El 15 de septiembre se anunció la creación de una alianza trilateral entre EE.UU., el Reino Unido y Australia que se tradujo en la rescisión por parte de Canberra de un programa de suministro de submarinos franceses convencionales.
  • El programa anulado de dotación de submarinos por parte de Francia implicaba la construcción de una flota de 12 sumergibles convencionales, en el marco de un contrato multimillonario entre el país europeo y Australia, estimado en unos 66.000 millones de dólares.
  • Por su parte, París tomó una serie de medidas en respuesta al pacto. En particular, llamó a consultas a sus embajadores en EE.UU. y Australia, al igual que criticó fuertemente el acuerdo, tachándolo de «puñalada por la espalda».
  • Canberra espera recibir hasta ocho sumergibles con propulsión nuclear, al tiempo que insiste en su compromiso de no proliferación nuclear, ya que no planea poseer de armas de este tipo.
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